La mayoría de los expedientes no entienden de oftalmología. Cada atajo que inventa para que encajen le cuesta tiempo —el que debería ser para su paciente.
Agudeza, PIO y refracción metidas a la fuerza en cuadros de texto genéricos, sin lateralidad OD/OI.
Minutos de más en cada consulta escribiendo lo que el sistema debería estructurar por usted.
Estudios por un lado, recetas por otro, interconsultas en papel. Nada a un clic cuando lo necesita.
Diecisiete áreas que ya operan en consultorios reales, no un plan de trabajo.
Cada área, explicada una por una con las pantallas del sistema. Sin registro.