iGalenus

Cortex1.0

Aquí puede ver, con calma y sin registrarse, todo lo que iGalenus hace hoy: funciones que ya operan en consultorios como el suyo, no un plan de trabajo ni una lista de promesas. Cada versión de estas páginas retrata el sistema tal como está en ese momento. Lo que aún no opera, no aparece aquí.

Un consultorio o varios, en una sola pantalla

Abra la agenda y vea el día completo: cada consultorio, sala o equipo (OCT, láser) en su propia columna. Cada cita tiene el color de su estado y una franja verde si ya está pagada. Si su asistente crea o mueve una cita desde recepción, su pantalla cambia en el momento, sin recargar.

Arrastre y suelte

Tome una cita y muévala a otra hora, otro día u otro consultorio. Estírela para alargar la consulta. Se guarda sola.

Cita y paciente nuevo en un solo paso

Haga clic en un hueco libre: elija paciente, servicio, quién atiende y hora. Si el paciente no existe, lo registra ahí mismo sin cambiar de pantalla.

Bloqueos de varios días

Congreso, vacaciones o mantenimiento del OCT: bloquee varios días y varios espacios en un solo movimiento.

Paquetes de sesiones

Tres inyecciones o seis sesiones de terapia visual: agenda todas las fechas de una vez. Cada cita muestra "Cita 2 de 6" y salta a la anterior o la siguiente.

El paciente se entera solo

Al crear la cita recibe confirmación por correo y por WhatsApp. La noche anterior, un recordatorio automático. Si reagenda, un aviso con la nueva fecha.

La agenda como la necesite ver en ese momento

Día, semana o mes cuando está planeando; "Ver como lista" cuando está atendiendo, porque pone al siguiente paciente hasta arriba con su hora, su servicio y su estado. Un clic y está en la nota.

Filtre por espacio o por grupo

Vea solo el Consultorio 2, o agrupe varios en "Gabinete" y "Quirófanos" para revisar de un vistazo lo que le importa hoy.

Siga a una persona

"Ver agenda de" resalta lo que tiene el Dr. Ruiz en el día, sin importar en qué consultorio o equipo esté atendiendo.

La rejilla, a su medida

Si sus consultas son de 20 minutos, la agenda se dibuja de 20 en 20. Nada de forzar bloques de media hora.

Agendar es una pantalla, no un trámite

Se busca al paciente por nombre, teléfono o número de expediente. Se elige espacio, servicio, quién atiende y sede — y el sistema muestra solo los horarios que de verdad están libres, cruzando el horario del consultorio, el del servicio y el de la persona. Si el paciente no existe, se da de alta ahí mismo sin perder lo capturado.

Varios servicios en una cita

Consulta + OCT en la misma reserva: se suman los tiempos y los dos quedan listos para cobrar juntos al final.

Motivo y notas internas

El motivo lo verá usted al abrir la nota; las notas internas son para su equipo y no salen en ningún documento del paciente.

El aviso sale solo

Al guardar, el paciente recibe su confirmación por correo y por WhatsApp — salvo que usted apague los interruptores en esa cita.

Cada cita dice en qué estado está y quién la atiende

Al abrir una cita aparece su ficha. El carril de la izquierda tiene un punto por estado; tocarlo cambia el estado y el color de la cita en toda la agenda. Puede crear estados propios, como "Dilatando" o "En estudios".

  • Asigne una persona… o a nadie. En la misma ficha elige quién atiende. Si no asigna, queda como "Cualquier persona del equipo" y funciona igual.
  • Productividad, si así lo desea. Con personas asignadas, las estadísticas separan citas, notas firmadas, cobros y calificación por cada quien.
  • Dónde y con quién son dos datos. El espacio (consultorio, OCT) siempre está; la persona es opcional.

El paciente se acuerda de su cita — sin que nadie llame

Al agendar, el paciente recibe la confirmación por WhatsApp y por correo. El correo trae un botón: si lo toca, la cita pasa sola a "Confirmado" en su agenda y usted lo ve por el color, sin llamar a nadie. La noche anterior sale un recordatorio automático, y si la cita se mueve, el aviso con la nueva fecha también.

Sus propias plantillas

Escriba los mensajes con su tono y sus datos —nombre del paciente, fecha, hora, consultorio, sede— y mándelos con un clic desde la ficha de la cita.

Menos huecos, menos ausencias

Confirmar es un clic; cancelar a tiempo también. La silla vacía se libera con horas de anticipación, no cuando el paciente no llega.

También para su equipo

Cuando le agendan una cita, la persona que va a atenderla recibe su aviso por correo.

Encuesta al cerrar

Al marcar la cita como finalizada, al paciente le llega una encuesta corta; la calificación se suma a sus estadísticas por médico y por servicio.

El paciente reagenda solo, desde su WhatsApp

El recordatorio lleva tres botones: Confirmar, Reagendar y Cancelar. Si toca "Reagendar", le llega un enlace personal que abre una página sin contraseña con su cita actual, las fechas disponibles y solo los horarios que de verdad están libres en ese consultorio para ese servicio. Elige, confirma, y su agenda ya está cambiada.

Nadie contesta el teléfono a las 10 de la noche

El paciente que no puede venir lo resuelve cuando se acuerda, y el hueco se libera con horas de anticipación en vez de convertirse en una silla vacía.

Usted pone los límites

El enlace es personal y expira; si ya reagendó una vez, la página se lo dice. Y si prefiere que nadie mueva citas solo, el mensaje simplemente le pide comunicarse con la clínica.

Queda registrado

En el historial de la cita se lee "Reagendada por el paciente vía WhatsApp", con la hora anterior, la nueva y el momento del cambio. Su equipo lo ve en la agenda al instante.

Y se le vuelve a recordar

La cita nueva entra al mismo ciclo: confirmación al momento y recordatorio automático el día anterior.

Que el paciente llegue con lo que usted necesita

Cada servicio puede pedir lo suyo antes de la cita: una identificación, los estudios previos, una foto, o una pregunta que usted necesita respondida. Al paciente le llega el formulario; usted ve desde la cita qué mandó y qué falta, y lo reenvía con un clic si hace falta.

Usted arma la lista

Texto, número, teléfono, correo, archivo PDF o imagen, opción única o múltiple, casilla. Con instrucciones propias y en el orden que decida.

Preguntas del paciente

Si lo permite, el paciente deja sus dudas al reservar. Usted las responde desde la cita y puede enviarle la respuesta por correo antes de que llegue.

Menos cirugías pospuestas

La valoración que falta se ve con días de anticipación, no la mañana del procedimiento.

Su horario real, y los días que no está

La agenda sombrea el horario de la clínica y el de cada espacio: se ve de un vistazo cuándo se puede agendar y cuándo no. Un congreso, unas vacaciones o el mantenimiento del OCT se bloquean de una sola vez para varios días, varios consultorios y varias personas.

Cada espacio con su horario

El quirófano solo martes y jueves, el OCT de 9 a 14: el sistema lo respeta al ofrecer horarios y evita que se agende donde no hay quién opere el equipo.

Descansos incluidos

La comida o la hora de dilatación se marcan dentro del horario y dejan de ofrecerse como huecos libres.

Pero sin camisa de fuerza

Si llega una urgencia fuera de horario, se agenda igual: el sistema avisa, no bloquea.

Seis sesiones vendidas, seis fechas agendadas

Cuando el paciente compra un paquete —terapia visual, una serie de inyecciones, sesiones de láser— se agenda la primera y, con un interruptor, el sistema reserva el resto el mismo día y a la misma hora. Cada cita del paquete se marca en la agenda y muestra "Cita 2 de 6", con flechas para saltar a la anterior o la siguiente.

El paciente sale con todo su tratamiento

Nada de "hablamos para la siguiente". Se va con las seis fechas y sus recordatorios.

Se cobra una vez

El paquete se cobra como una venta; en cada sesión ya no hay que cobrar de nuevo ni recordar cuánto se abonó.

Se ve el avance

Desde cualquier cita del paquete sabe cuántas sesiones lleva el paciente y cuántas le faltan.

De la cita al cobro, sin cambiar de pantalla

El botón "Cobrar" de la ficha abre el punto de venta con lo que ese paciente debe: la consulta del día, el estudio que se le hizo, el abono pendiente de sus lentes. Si ya está pagada, el botón lo dice y no deja cobrar dos veces.

La cita sabe si está pagada

En la agenda, una franja verde marca lo cobrado y una ámbar lo pagado a medias. Se ve el estado del dinero sin abrir nada.

Cada cita, su cuenta

La página de la cita tiene su pestaña de Pagos: qué se cobró, con qué método, quién lo cobró y cuándo.

Todo el detalle en Cobros

Promociones, cupones, tickets y reportes viven en su propia sección — aquí solo se dispara el cobro.

Toda la clínica en la misma agenda, sin pisarse

Recepción, enfermería y usted trabajan sobre la misma agenda al mismo tiempo. Si alguien crea o mueve una cita, su pantalla se actualiza sola, sin recargar y sin que dos personas agenden el mismo hueco.

Cada cita guarda su historia

Quién la creó, quién la movió y de qué hora a cuál, quién le agregó un servicio, quién la canceló y con qué motivo. Con nombre y hora.

Permisos por persona

Decida quién puede crear, editar o cancelar citas. Recepción puede agendar sin poder abrir una nota clínica.

El pulso, por correo

Cada semana o cada mes le llega un resumen con gráficas y un párrafo de análisis: cuántas citas, qué días se llenan, cuántas inasistencias, cuánto se cobró.

Todo lo del paciente, en seis pestañas

Información general, datos clínicos, estudios, expediente administrativo, reportes y atenciones. Abra el nombre desde la agenda o desde la nota y llega directo.

  • Sin duplicados. Antes de guardar, avisa si ya existe alguien con esa CURP o ese nombre y fecha de nacimiento.
  • Búsqueda en cualquier lado. Por nombre, teléfono o número de expediente, desde la agenda, la nota o el cobro.
  • Su lista, a su gusto. Elija columnas, filtre por edad o fecha de alta y exporte a Excel.

Encontrar a un paciente toma un segundo

Escriba el nombre, el teléfono o el número de expediente y ahí está. Filtre por edad, por fecha de alta o por cobertura, elija qué columnas quiere ver y en qué orden, y expórtelo a Excel cuando lo necesite para su contador o su aseguradora.

De la lista a la consulta

"Iniciar consulta" crea la atención en el momento —elige espacio y servicio— para el paciente que llegó sin cita. También desde ahí le escribe por WhatsApp o por correo.

Sin expedientes repetidos

Antes de guardar le avisa si ya existe alguien con esa CURP o con ese nombre y fecha de nacimiento. Un paciente, un expediente.

Sus pacientes de siempre

Si viene de otro sistema, su base histórica queda aparte, con su propio buscador, y va pasando a expediente activo conforme los vuelve a atender.

Una foto de la credencial y el alta queda llena

Recepción toma la foto de la INE con la cámara de la tableta o la sube desde el celular. El sistema lee el texto de la credencial y llena nombre, apellidos, CURP, fecha de nacimiento, sexo y domicilio. La persona solo revisa y confirma.

  • Cómo funciona. La imagen se lee con reconocimiento de texto; del resultado se extraen los campos con reglas propias para la credencial mexicana. La fecha de nacimiento y el sexo se toman de la CURP, así que no dependen de que la foto salga perfecta.
  • Índice de confianza. Cada lectura trae un porcentaje; si está bajo, los campos se marcan para revisar antes de guardar.
  • CURP verificada. La CURP se valida con la estructura oficial y contra el registro nacional; si no coincide, avisa.
  • Privacidad. La foto viaja por nuestro servidor, no del navegador al proveedor. La llave del servicio nunca sale de iGalenus y la imagen no se guarda salvo que usted lo pida.
  • Doble uso. Sirve al dar de alta al paciente y también al registrar al tutor de un menor.

Lo que hay que saber antes de tocar al paciente

Alergias con su gravedad, antecedentes personales y heredofamiliares, cirugías previas, medicación crónica y tipo de sangre. Se captura una vez y aparece en cada consulta, en el panel lateral de la nota, sin volver a preguntar lo mismo.

La alergia se ve, no se busca

Una alergia grave queda marcada en rojo en la ficha y en la nota. Al recetar, usted la tiene enfrente.

Se llena mientras consulta

Lo que anota en la nota —o lo que el asistente detecta en su dictado— se puede pasar al expediente con un clic, para que la próxima vez ya esté.

Heredofamiliares que importan

En oftalmología, saber que la madre tuvo glaucoma cambia el seguimiento. Queda escrito, no en la memoria.

Los documentos del paciente, escritos solos

El resumen clínico se arma con lo que ya está en el expediente —diagnósticos, alergias, medicación, tratamientos— más una síntesis del caso; usted lo ajusta si quiere y sale impreso con su membrete, su cédula y su firma. El justificante médico pide fecha, hora y días de reposo, calcula solo la fecha final y deja el motivo como opcional.

Van a donde tienen que ir

Se imprimen o se le mandan al paciente por WhatsApp en PDF, sin escanear nada.

Queda constancia

Cada documento generado guarda su folio, quién lo hizo y cuándo. Si el paciente lo pierde, se reimprime igual.

Y vienen más

Esta lista va a seguir creciendo con los formatos que más nos piden los médicos —cartas de indicaciones, constancias, informes— con el mismo membrete y la misma firma.

La cobertura del paciente, a la mano cuando cobra

Registre una o varias coberturas por paciente —gastos médicos mayores, seguro dental o de visión, IMSS, ISSSTE, plan de empresa— y marque cuál es la principal. Aseguradora, plan, número de póliza y certificado, titular y parentesco, vigencia y tipo de red quedan en la ficha, junto con los datos de facturación de quien paga.

  • Vigencia visible. Si la póliza venció, la ficha lo muestra antes de agendar la cirugía.
  • Titular distinto. El hijo asegurado bajo la póliza del padre: se registra el titular y el parentesco.
  • Formatos de aseguradora. Los formatos oficiales que las aseguradoras exigen (informe médico, solicitud de programación) están en el banco de documentos para descargar y llenar.
  • Resumen clínico para el seguro. Desde Reportes se genera el resumen del caso con membrete y firma, listo para adjuntar al trámite.

Menores de edad: siempre con su representante legal

La norma del expediente clínico exige que la atención de un menor la autorice su padre, madre o tutor, y que ese representante quede identificado en el expediente y firme los consentimientos. iGalenus lo hace parte del alta: si la fecha de nacimiento indica menos de 18 años, la ficha muestra la insignia "Menor de edad" y pide un representante.

  • Quién es y cómo se identifica. Nombre completo, parentesco (padre, madre, tutor legal, abuelo, otro), tipo y número de identificación, teléfono y correo. Puede leerse de su INE con la misma cámara.
  • Quién autoriza. Se marca qué representante puede autorizar la atención y cuál es el principal. Puede haber varios: la madre y el padre.
  • Consentimientos a nombre del tutor. Al firmar un consentimiento de un menor, el documento se llena con los datos del representante y es él quien firma en la tableta.
  • Acceso del familiar. Aparte del registro legal, el padre puede tener acceso para agendar y ver las citas de sus hijos desde su propia cuenta, con el parentesco y la fecha en que se le otorgó.

Una mamá, dos hijos, una sola cuenta

Un familiar puede gestionar las citas de otros: la madre agenda por sus hijos, un hijo por su padre mayor. Queda registrado el parentesco, quién otorgó el acceso y desde cuándo, y se revoca en cualquier momento sin borrar nada del expediente.

Cada quien su expediente

Aunque compartan cuenta y teléfono, cada persona tiene su propio número de expediente, su historia clínica y sus estudios.

Recordatorios a quien corresponde

Los avisos de la cita del menor llegan al teléfono de quien lo gestiona, no a un contacto vacío.

Distinto del tutor legal

El acceso para agendar es una cosa; el representante legal que autoriza la atención y firma los consentimientos es otra, y vive en la ficha del menor.

Año y medio de consultas en una sola pantalla

Cada atención es una columna, en orden. Cada renglón es algo que se sigue en el tiempo: agudeza visual, presión, diagnósticos con su clasificación, tratamiento, plan y la exploración completa. Se lee de izquierda a derecha cómo cambió el paciente, sin abrir nota por nota.

  • La tendencia, dibujada. Los renglones numéricos llevan su línea al final: se ve de un vistazo que la presión subió de 18 a 24 y bajó a 17 con el tratamiento.
  • La consulta de hoy también entra. La nota que está escribiendo aparece como última columna, marcada, para comparar contra ella mientras la escribe.
  • Los borradores cuentan. Una nota sin firmar también trae datos: entra en la hoja con su marca de borrador en vez de perderse.
  • Clic para abrir. Si algo llama la atención en una columna, se abre esa nota completa desde ahí mismo.
Se llena sola

No hay nada que capturar aparte: la hoja lee lo que ya escribió en cada nota. Si una consulta no midió la presión, ese hueco se ve como tal.

Para imprimir o llevar

Sale en una hoja horizontal con las columnas repartidas, para el expediente en papel o para mandarla a un colega.

Desde la nota, en un clic

Mientras escribe la consulta de hoy, la hoja está arriba: revisa cómo venía el paciente sin salirse de lo que está haciendo.

Se adapta a su especialidad

Los renglones salen de las secciones que usa su plantilla. En oftalmología son AV y presión; en otra especialidad, lo que usted mida.

El diagnóstico ya viene clasificado

Escriba "catarata nuclear" y aparece el código oficial. Si el diagnóstico tiene una clasificación clínica, se despliega ahí mismo: en catarata, la escala LOCS III con sus cuatro ejes; en glaucoma, el estadio; en retinopatía diabética, la escala internacional; en edema macular, la afectación central; en DMAE, el estadio; en ambliopía, la severidad; en ojo seco, DEWS II.

Cada ojo tiene su columna y lo que no tiene lado va en la banda de abajo. La clasificación se guarda con la fecha, así que en la siguiente consulta ve cómo avanzó la catarata de NO2 a NO4 sin releer notas.

Posología en una línea, y lo que siempre le preguntan

Reducir dosis: el esquema post-operatorio típico —cada 4 horas una semana, luego cada 6, luego cada 12— se arma por etapas y sale así en la receta. Dónde comprar: anote la farmacia o el laboratorio magistral donde sí lo consiguen, y se imprime para el paciente. Cómo aplicar: la instrucción que repite en cada consulta, escrita una vez.

La estrella guarda el renglón completo como favorito —"Zypred · post-op"— para recetarlo con un clic la próxima vez. Y lo que suele recetar para un diagnóstico aparece sugerido cuando lo anota.

Lo que usted indica deja de perderse en un papelito

Desde la nota elige del catálogo de su cuenta lo que hace falta —un OCT, un campo visual, una interconsulta con el colega de retina, unos laboratorios— y dice dónde se va a realizar: en su propio gabinete, con otra persona de su equipo o en un laboratorio externo que usted da de alta ahí mismo.

Al firmar la nota, esas órdenes se suman solas a la cuenta de esa cita y quedan como pendiente "por realizar". Si después quita o cambia una, la cuenta se ajusta sola.

Ingreso que hoy se escapa

El estudio indicado ya está en la cuenta cuando el paciente pasa a caja. Nadie tiene que acordarse de cobrarlo ni descifrar una receta escrita a mano.

Su propio directorio

Los laboratorios y gabinetes a los que suele referir se guardan una vez y aparecen en la siguiente orden. También queda la indicación clínica para quien lo va a realizar.

Interconsulta dentro de la clínica

Referir a un colega de su equipo crea el pendiente con su nombre y su espacio, para que recepción lo agende sin preguntarle nada a usted.

Se ve qué quedó pendiente

Las órdenes sin cita aparecen en sus estadísticas: pacientes a los que indicó un estudio y todavía no vuelven.

Lo que aplica en consulta sale del inventario solo

Un vial de antiangiogénico, una jeringa, las gotas de anestésico o de dilatación: se buscan dentro de la nota, se marcan y listo. Al finalizar, el sistema descuenta cada insumo del lote que caduca primero, en la sede donde está, y manda al cobro los que tienen precio.

Los frascos se manejan por dosis —un frasco de tropicamida son cientos de gotas— y el buscador le avisa cuando algo está por agotarse. Usted no captura lotes ni cantidades: registra lo clínico y el inventario se cuadra atrás.

La carta de retina, en blanco: usted solo dibuja los hallazgos

Es la carta de siempre —tres anillos (polo posterior, ecuador y periferia hasta la ora serrata), los doce meridianos y las marcas de referencia de papila, mácula, nasal y temporal—, vacía. No hay una retina pintada debajo: se marca solo lo que encontró, igual que en el papel.

Elige el hallazgo de la paleta y toca donde está. Los puntuales quedan como su símbolo —el desgarro en herradura es el triángulo rojo con borde azul—; los extensos se arrastran sobre el reloj y quedan como sector. El color no se escoge: lo pone el hallazgo, según la convención de dibujo de retina.

El color es convención, no decoración

Rojo para roturas, hemorragia y vasos. Azul para desprendimiento y degeneraciones. Verde para vítreo. Ámbar para depósitos y mácula. Café para tratamiento previo y pigmento. Todas sus cartas se leen igual, y cualquier retinólogo las entiende sin explicación.

El dibujo se vuelve texto solo

Cada marca se escribe en la nota con su hora, su zona y su cuadrante: "Desgarro en herradura — 11:00, periferia (ora serrata) (superotemporal)". Usted dibuja; la prosa del expediente se redacta sola desde la posición.

Lo normal también se documenta

Un clic sobre la zona y queda escrito: "Periferia aplicada 360°, sin desgarros ni lesiones predisponentes". En un expediente no es lo mismo no haber marcado nada que haber explorado y estar sano.

Se equivoca, se deshace

Deshacer recupera el estado completo del ojo, no solo la última marca. Y la carta se abre en grande para marcar con precisión cuando el dedo no alcanza.

Cada ojo el suyo

OD y OI son cartas independientes, con las referencias nasal y temporal espejeadas. Las iniciales del ojo van dentro del dibujo: marcar en el ojo equivocado es el error más caro de un mapa por ojo.

Y al firmar se congela

El dibujo queda tal cual en la nota, viaja al resumen clínico y a la interconsulta, y ya no cambia.

Las nueve miradas se fotografían con el celular, guiadas paso a paso

En la computadora, la nota muestra un código QR. Lo escanea con cualquier celular o tableta —sin instalar nada ni iniciar sesión— y se abre la cámara con una guía: qué pedirle al paciente ("Que mire a SU DERECHA"), una flecha del lado correcto y una retícula para encuadrar ambos ojos, OD y OI. El operador solo toca "Tomar foto".

Cada disparo sube al expediente al instante y cae en su casilla de la nota, sin pasar nada a mano; el mapa del celular va marcando las que ya están. Al terminar, el mosaico de las nueve miradas queda guardado para comparar consultas o compartir con el cirujano. En la rejilla, además, se anota la desviación en dioptrías prismáticas y su sentido por posición.

El plan quirúrgico, por ojo, con el resguardo que pide a consignación

Tipo de lente —monofocal, tórico, multifocal, EDOF, piggyback—, fórmula usada, poder y refracción objetivo. Si el lente es tórico, astigmatismo corneal y eje de alineación; incisión y meridiano. El sistema calcula los resguardos ±0.5 D que se piden al proveedor y avisa si un valor sale del rango habitual, sin bloquearle nada.

Un botón copia el plan al otro ojo —tipo, fórmula, target e incisión— pero nunca el poder ni el eje, que se capturan por ojo. Este plan alimenta la nota de cirugía y la orden del lente.

La nota de inyección, en dos minutos y completa

Una plantilla propia para el procedimiento más frecuente de retina: ojo intervenido, dosis, volumen, número de inyección en ese ojo, sitio desde el limbo, lote y caducidad. Asepsia y técnica vienen con presets —yodopovidona, blefarostato, marcaje a 3.5–4 mm, aguja 30G, perfusión de la central— que se marcan de un clic y se corrigen si algo fue distinto.

El fármaco se registra como insumo aplicado, así que descuenta el vial del inventario y lo manda al cobro. Al finalizar, la nota programa la siguiente aplicación y queda lista para el consentimiento y la bitácora.

El estudio se lee dentro de la nota, con un borrador de la IA

Elija el estudio del paciente —agrupados por ojo, con fecha y si ya fue interpretado— o súbalo ahí mismo. Un Pentacam, un OCT, un campo visual: la imagen se ve grande y, con un botón, la inteligencia artificial redacta un primer borrador de hallazgos e impresión a partir de lo que ve en el estudio, con las cifras que lee del mapa.

El borrador queda marcado como tal hasta que usted lo revisa, lo corrige y lo firma. El informe se liga al estudio y al paciente, se reabre en lugar de duplicarse y viaja con la interconsulta.

Ponga las gotas y siga trabajando

Toque Dilatación, elija el tiempo y siga con lo suyo. El cronómetro es del paciente, no de la consulta: la nota no se bloquea, usted puede seguir escribiendo, pasar al siguiente o revisar un estudio. Una píldora flotante lo acompaña por toda la aplicación con el nombre y el tiempo que falta.

Cuando se cumple el tiempo, la píldora cambia a "Dilatación completa" y le avisa: "Rosa Ávila Peña ya cumplió el tiempo de dilatación". Un clic y está de vuelta en su nota, sin buscar a quién le tocaba.

Varios pacientes a la vez

Tres personas dilatando son tres relojes, cada uno con su nombre. Se acabó el "¿a quién le puse las gotas primero?".

No estorba

La píldora se arrastra a la esquina que usted prefiera y se queda ahí. Si la toca, abre la nota de ese paciente.

Recepción también lo ve

Cree el estado "Dilatando" en su agenda y la cita se pinta de ese color: su equipo sabe por qué ese paciente sigue en la sala sin tener que preguntar.

Hecho para oftalmología

Este cronómetro solo aparece en las cuentas de oftalmología. En otras especialidades ni existe el botón.

La consulta se cierra donde termina la nota

Iniciar, Pausar y Finalizar consulta viven en una barra fija al pie de la nota, de borde a borde, no en la barra de la aplicación. Siempre está a la vista y siempre en el mismo lugar: cambia lo que dice, no dónde está. Al pulsar Finalizar consulta, la columna derecha abre la revisión NOM-004 con la calidad de la nota, y esa misma barra ofrece "Finalizar de todos modos" o volver a la nota. En la revisión final pide la atestación y la firma, y el botón pasa a "Firmar y finalizar".

Un solo lugar, cinco momentos

Sin iniciar, en consulta, revisión NOM-004, firma y finalizada. La barra cambia de texto y de botones; nunca de sitio ni de color.

Empezar y terminar no se parecen

Iniciar va en caoba, el color con que la nota espera al médico. Finalizar va en verde. Nadie vuelve a pulsar el botón equivocado.

Sabe cuánto lleva y qué falta

El cronómetro de la consulta, cuántas secciones ya tienen contenido y cuántas obligatorias siguen vacías, en la misma línea.

En el teléfono, la misma idea

La barra baja al pulgar con botones grandes: nota, dictado, dilatación, pausar y finalizar.

Estos son solo los más usados

La nota no es un formulario cerrado: es un tablero de piezas. Además de las nueve anteriores existen muchas más, y cada plantilla se arma con las que su subespecialidad necesita — no es lo mismo una nota de retina que una de estrabismo, una de córnea o la nota general.

Usted decide qué ve

Desde "Configurar mi nota" elige qué secciones aparecen y en qué orden. Lo que no usa, no estorba.

Una plantilla por tipo de atención

Nota general, evolución, inyección intravítrea, cirugía, preoperatoria, postoperatoria e informe de estudio ya vienen armadas — y cada servicio abre la que le toca.

Si le falta una pieza, se hace

El catálogo lo mantenemos nosotros y crece con lo que nos piden los médicos. No tiene que adaptarse a un formato que no es el suyo.

Toque el micrófono y siga la consulta como siempre

Se graba y se transcribe mientras usted explora y habla con el paciente. Puede pausar y reanudar —cuando sale del consultorio, cuando entra alguien— y terminar cuando quiera. Y si se va a la agenda o abre un estudio, una píldora flotante le recuerda que sigue grabando, con el tiempo y el botón de terminar a la mano.

Sin botones peligrosos

Mientras graba solo hay pausar y listo. El descartar se quitó a propósito de esa pantalla: nadie pierde una consulta de treinta minutos por un toque de más.

También desde el celular

La barra inferior muestra "Dictar" con el tiempo corriendo, para grabar con el teléfono en la bata mientras explora.

Grabaciones largas

Una consulta completa no es problema: el audio se va guardando por tramos mientras usted habla, sin que tenga que hacer nada.

Todo lo de esa consulta, en un solo lugar

Puede grabar cuantas veces quiera en la misma consulta: al explorar, al explicarle al paciente, al dictar el plan. Cada grabación queda en la bitácora con su duración, quién la hizo y a qué hora, y su transcripción se puede abrir para leerla.

Y si prefiere no grabar, escriba o pegue la conversación y pida la interpretación igual. Para el sistema, un dictado y una nota escrita valen lo mismo.

Descartar no es borrar

Una grabación que no sirvió se marca como descartada y deja de tomarse en cuenta, pero se conserva en la bitácora y se puede restaurar. En un expediente clínico nada se elimina.

Usted elige cuál interpretar

La IA no lee todo por su cuenta: usted señala la grabación que quiere que interprete, cuando quiera.

Queda con la nota

La bitácora vive en el borrador de esa consulta; al firmar, la nota queda cerrada y la bitácora deja de modificarse.

Usted decide cuándo, y revisa qué entró

Toque el micrófono y siga la consulta como siempre. Lo que dice se graba y se transcribe. Puede grabar varias veces —al explorar, al explicarle al paciente, al dictar el plan— y también escribir o pegar texto: todo queda en la bitácora de esa consulta. Nada se llena solo: cuando usted lo decide, le pide a la inteligencia artificial que interprete una grabación y ella acomoda cada dato en la sección que le toca.

Cada dato dice de dónde salió

Lo que usted dijo con esas palabras se marca como textual; lo que la IA dedujo, como interpretado; lo que no quedó claro, como dudoso. Usted revisa antes de firmar y corrige lo que quiera.

Se ve dónde quedó cada cosa

Las secciones que la IA tocó se encienden y quedan con una marca IA · 3 en su encabezado. El texto entra en otro color y se asienta solo, para que note de un vistazo qué escribió usted y qué el asistente.

Nada se borra

Una grabación que no sirvió se marca como descartada y se conserva en la bitácora; se puede restaurar. Y si se cae el internet o se cierra la pestaña, el audio queda respaldado en su equipo y se recupera al volver a la nota.

También sirve escrito

Si prefiere no grabar, escriba o pegue el texto de la consulta y pida la interpretación igual. La bitácora guarda dictados y notas escritas por igual.

Usted decide cuándo

El asistente no escucha ni escribe por su cuenta: interpreta solo la grabación que usted le señala, cuando usted toca Interpretar con IA.

El borrador de la nota

A partir de lo capturado también puede pedir que redacte la nota narrativa —subjetivo, objetivo, análisis y plan— para revisarla y firmarla.

Lo que grabó no se pierde

Mientras dicta, el audio se va respaldando en su propio equipo, en pedazos, cada pocos segundos. Si se cae el internet, se cierra la pestaña o se apaga la computadora, al volver a abrir la nota aparece el aviso: "Grabación sin guardar — ¿Recuperar el audio?". Un clic y sigue ahí.

Le avisa antes de salir

Si intenta cerrar la nota mientras graba, el sistema se lo dice y le ofrece terminar y guardar primero.

Reintenta solo

Si la transcripción falla por conexión, lo intenta de nuevo; y si no lo logra, el audio queda guardado y usted puede reintentar cuando quiera.

Nada entra sin su permiso

El asistente no escucha por su cuenta ni escribe en la nota sin que usted lo pida. La responsabilidad clínica —y la firma— siguen siendo suyas.

Una revisión antes de firmar, no un regaño después

Al pulsar "Finalizar consulta" en la barra de cierre de la nota, el sistema compara su nota con lo que la NOM-004 pide en una nota de consulta y le dice qué falta: un pronóstico, unas alergias sin registrar, un diagnóstico sin código. Cada punto trae un botón "Ir a completar" que lo lleva justo a esa sección.

Le avisa, no lo detiene

Si decide firmar así, firma. La revisión es una ayuda, no un candado — y lo dice con todas sus letras: no sustituye su criterio.

Se actualiza sola

Mientras corrige, la lista se recalcula. No hay que volver a pulsar nada ni cerrar y abrir la nota.

Lo mismo para cada tipo de nota

Una nota de evolución, una de cirugía y un informe de estudio no piden lo mismo; cada plantilla trae su propia revisión.

Una calificación por nota, para saber cómo va

Cada nota recibe un puntaje de 0 a 100 con el desglose de qué criterio bajó y por qué: qué punto faltó, cuánto valía y a dónde ir a corregirlo. No es un examen: es la misma revisión de la norma, puesta en números para poder compararse consigo mismo.

Se ve la tendencia

El promedio de calidad de sus notas —y el de cada médico de la clínica, si así lo decide— aparece en Estadísticas, mes contra mes.

Sirve para una certificación

Cuando llega una acreditación o una auditoría, la pregunta "¿cómo están sus expedientes?" tiene una respuesta con números, no una opinión.

Sin sugerencias clínicas

El puntaje mide si el documento está completo, nunca si el diagnóstico o el tratamiento son correctos. Eso es suyo.

Lo que se firmó, se queda como se firmó

Al firmar, la nota se cierra con su nombre, su cédula y el sello de tiempo. A partir de ahí no se edita: lo que haya que agregar o corregir entra como addendum, con su propia fecha y firma, sin tocar el original. Y las notas no se borran nunca.

Así lo pide la norma

La NOM-004 exige que el expediente sea íntegro y trazable. El addendum es la forma correcta de corregir, y aquí es la única disponible.

Corrección de identidad auditada

Si hay que arreglar una CURP, un sexo o una fecha de nacimiento después de la atención, queda registrado quién lo cambió, cuándo y qué decía antes.

Bitácora de cada nota

Creada, editada, firmada, con addendum, leída: cada movimiento con nombre y hora. Si alguien pregunta qué pasó con un expediente, hay respuesta.

Si alguien pregunta, usted tiene con qué responder

Cada vez que alguien abre un expediente queda registrado: quién, qué paciente, qué hizo y cuándo. Esa bitácora se consulta y se exporta. Y el centro de auditoría muestra el estado de cada punto de la NOM-024 —identidad, estructura de la nota, integridad, control de acceso, catálogos— y genera un reporte en PDF listo para entregar.

Cada quien con su usuario

Nadie comparte contraseña: cada persona entra con la suya y sus permisos, así la bitácora dice algo. Recepción puede agendar sin poder abrir una nota clínica.

El expediente se conserva

Nada se elimina; los expedientes se guardan por el periodo que marca la norma, con sus bitácoras completas.

Sin trabajo extra

Todo esto se genera solo mientras usted trabaja. No hay un formato aparte que llenar ni un respaldo que armar la noche anterior a la visita.

Todas sus recetas, en una sola lista

Cada receta que emite queda en una lista con paciente, folio, quién la firmó, cuántos medicamentos lleva y la fecha. Se filtra, se eligen las columnas y se exporta a Excel. Sus combinaciones habituales viven en la pestaña de favoritos.

La receta sale de la nota, en su papel y con su firma

Los medicamentos que anotó en la consulta ya son la receta: no se vuelve a escribir nada. Se imprime en su recetario membretado —solo el contenido, en el hueco libre— o en hoja blanca con sus datos y cédula. Y si el paciente prefiere, le llega en PDF por WhatsApp.

Su recetario, calibrado

Suba una foto de su hoja membretada: el sistema detecta dónde está el hueco libre. Imprima una hoja de prueba para alinear la impresora al milímetro.

Receta anticipada

¿El paciente tiene prisa? Imprima la receta a media consulta y termine la nota después.

Verificación por QR

Cada receta lleva un código. La farmacia o el paciente lo escanean y comprueban que es auténtica, sin entrar al sistema.

Receta de lentes

La graduación de la refracción pasa a la receta de lentes con un clic: esfera, cilindro, eje, adición, distancia pupilar.

Favoritos

Guarde sus combinaciones habituales ("post-faco", "ojo seco moderado") y recételas con un clic.

Historial completo

Todas las recetas emitidas, filtradas por paciente, folio o médico, con exportación a Excel.

La receta le llega al paciente antes de que salga del consultorio

Un botón, "Enviar por WhatsApp", y la receta viaja en PDF al teléfono del paciente. No hay que imprimir, escanear ni fotografiar nada; y si la pierde, se reenvía desde su historial sin volver a emitirla.

Siempre va completa

El PDF que viaja por WhatsApp lleva su membrete, su cédula, la firma y todos los medicamentos con su posología — no es una foto ni un resumen.

Verificable por la farmacia

Cada receta lleva un código: quien lo escanee ve el folio, quién la emitió y cuándo. Es la respuesta a "¿esta receta es auténtica?".

Y también impresa

Si el paciente la prefiere en papel, se imprime en su recetario con el mismo clic. Las dos salidas dicen exactamente lo mismo.

Su recetario de siempre, respetado al milímetro

Si ya manda a imprimir su papel membretado, no tiene por qué cambiarlo. Suba una foto de su recetario y toque "Acomodar con IA": el sistema lee la hoja, encuentra el hueco libre, mide los márgenes y le dice qué datos ya vienen impresos —su nombre, su cédula, la dirección— para no reimprimirlos encima.

Usted manda, no la IA

La propuesta se ajusta arrastrando el marco azul en la vista previa o escribiendo los milímetros. Y si no encuentra un hueco claro, se lo dice y usted lo marca a mano.

Hoja de prueba

Imprima una hoja de calibración, póngala a contraluz sobre su recetario y compruebe que todo cae dentro del hueco antes de usarla con pacientes.

Vista previa a tamaño real

Lo que ve en pantalla es exactamente lo que va a salir de su impresora, en las medidas de su papel: carta, A4, media carta o el tamaño que usted mida.

Su formato y el de la cuenta

La clínica tiene un formato base y cada médico puede tener el suyo. Si usted no configura nada, usa el de la cuenta y funciona igual.

Una receta, con el tipo de lente adentro

La receta de lentes es una sola sección de la nota y lo primero que se elige es qué se está recetando: anteojos, lente de contacto o los dos. No hay que saber cuál sección agregar, y el paciente que sale con anteojos y con lentes de contacto tiene dónde capturar ambos.

Cada tipo pide lo suyo

El anteojo pregunta distancia interpupilar, altura de montaje y tratamientos. El lente de contacto pregunta curva base, diámetro, modalidad, diseño y reemplazo. Nunca los dos juegos de campos a la vez.

La modalidad manda

Blando, GP corneal, híbrido, escleral, ortoqueratología, protésico o terapéutico. Un escleral no se pide por curva base: el sistema la retira y pide profundidad sagital, clearances y zona de aterrizaje.

Modalidad y material son distintos

La modalidad es la arquitectura del lente; el material, el polímero. Antes se preguntaban juntos y sobraban campos.

Las indicaciones van aparte

Cómo lo usa y lo cuida el paciente —uso, solución, horario, seguimiento, vigencia— vive plegado: a la vista queda el poder y lo que define el lente.

El vocabulario es el de su óptica

Las listas de diseños, materiales y soluciones salen de la configuración de la óptica, así que la receta y el mostrador dicen lo mismo.

Traer de Refracción

Un toque copia esfera, cilindro, eje, agudeza, la adición y la distancia interpupilar de la refracción de esa misma consulta.

La graduación de las gafas no es la del lente de contacto

De −4.00 dioptrías en adelante, el lente que se apoya en la córnea necesita otro poder que el que va a doce milímetros del ojo. La calculadora compensa la distancia al vértice meridiano por meridiano —hacerlo solo sobre la esfera deja mal el cilindro— y ofrece el resultado como una ficha que se toca para escribirlo en la receta.

El resultado es el botón

Cada opción muestra su nombre y su valor. Se toca y queda escrita en la receta, con una palomita. Las demás siguen ahí: cambiar de opinión es tocar la otra.

Tórico o esférico, en la misma línea

Con cilindro se ofrecen las dos: el lente tórico completo y su equivalente esférico, diciendo cuánto astigmatismo quedaría sin corregir. Si hay adición, las fichas se llaman multifocal y tórico multifocal.

Al cuarto de dioptría

Los laboratorios solo tallan cuartos: todo lo que sale de la calculadora es fabricable. El redondeo se hace al final, sobre esfera y cilindro exactos.

Avisa mientras falte

Al traer una graduación alta, la calculadora se abre sola y su encabezado dice que falta compensar. No es un mensaje que se va solo: se queda hasta que se elige.

Escucha la receta

Si se corrige la esfera, el cilindro o el eje a mano, las fichas se recalculan mientras se escribe. Un ajuste fino sobre el lente ya elegido no vuelve a pedir compensación.

Elegir el diseño de una vez

La ficha es el diseño del lente: al tocarla queda escrito también en el campo Diseño, sin volver a elegirlo abajo.

Con un lente rígido la córnea entra en la cuenta

Debajo de un rígido se forma una película de lágrima que corrige el astigmatismo de la córnea. Lo que queda —el cilindro residual— es lo que decide si basta un lente esférico. La calculadora lo saca de la queratometría, y la queratometría ya está en la nota: no se vuelve a teclear.

La curva base, ojo por ojo

Cada córnea tiene su queratometría. La K plana se acepta en dioptrías o en milímetros —el sistema reconoce cuál es— y muestra la conversión al lado.

El factor del diseño

Alineado a K para un rígido, K plana más ocho décimas para un blando de contorno. Es un campo, no un número escondido.

El signo del cambio de curva

Cerrar la curva crea un lente lagrimal positivo, así que se suma poder negativo; aplanar es al revés. El sistema lo dice con palabras, porque el signo es el error clásico.

Los pasos siguen a la modalidad

En un blando no aparecen cilindro residual ni cambio de curva: son de adaptación rígida. En un escleral no aparece curva base, porque el lente se elige por profundidad sagital del set de prueba.

Ortoqueratología incluida

También es un rígido: le salen el cilindro residual, el cambio de curva y sus campos propios —corrección objetivo, curva de reversa, zona óptica.

Cada cálculo queda registrado

La receta guarda qué se calculó, con qué datos y cuándo. No es un historial: es la trazabilidad de cómo se llegó a ese poder.

Con el lente puesto se mide lo que falta

El paciente trae el lente de prueba y se le refracta encima. Ese sobrante más el lente es el poder final. Y la suma no es campo por campo: cuando el eje de la sobre-refracción no coincide con el del lente, sumar esfera con esfera y cilindro con cilindro da un lente distinto.

Suma vectorial

Las dos graduaciones se convierten a vectores de potencia, se suman y se vuelve a esfera, cilindro y eje. Es correcto con cualquier par de ejes, coincidan o no.

La banda que cierra los pasos

Antes de la sobre-refracción se muestra lo que la receta tiene en ese momento, con curva base y diámetro: es sobre ese lente que se está midiendo.

Va plegada

Es otro momento de la adaptación, no parte del cálculo de partida: aparece cerrada y se abre cuando toca.

El eje se conserva si debe

Una sobre-refracción de solo esfera no mueve el eje del lente. El sistema no lo recalcula por gusto.

El poder final no se vuelve a compensar

Al aplicarlo queda marcado como el lente elegido: ya es poder de contacto, no de gafas.

En anteojos, lo que aplica

La receta de anteojos no tiene esta cadena. Su calculadora ofrece solo el equivalente esférico, para simplificar un cilindro bajo.

El optometrista receta sin abrir una consulta

En el mostrador no hay refracción a la mano, así que las graduaciones que el paciente ya tiene en su expediente están a la vista desde el principio: las refracciones de sus notas y sus recetas anteriores, la más reciente arriba. Se toca una y la receta queda llena.

La fecha y la hora, primero

Es lo que se compara entre dos refracciones: una de la mañana y una después de dilatar no valen lo mismo. Van en grande, antes que cualquier otra cosa.

Sin inventar la hora

De las mediciones nuevas se sella la hora real en que se capturaron. De las anteriores solo se conoce la fecha de la nota, y así lo dice el rótulo. El sistema no rellena lo que no se registró.

Repetir la anterior

La mitad de lo que pasa en un mostrador es repetir la receta pasada. Aparece completa —con curva base y diámetro, no solo la esfera— y se copia con un toque.

La nota abierta también cuenta

Si el médico acaba de refractar y su nota sigue en borrador, esa medición ya aparece marcada como borrador. No hay que esperar a que cierre la consulta.

Es el mismo componente

La receta del mostrador y la de la consulta son la misma pieza, con la misma calculadora y el mismo vocabulario. Lo único que cambia es de dónde salen los datos de partida.

Cambiar de paciente sin salir

El buscador de paciente y el espacio quedan arriba, siempre. Si ya había graduación capturada, el sistema avisa antes de descartarla.

El documento dice qué lente se recetó

Un lente de contacto y un anteojo no se piden igual, y el papel lo refleja: el título sigue a lo que se recetó —Receta de lentes, Receta de lente de contacto o Receta óptica cuando lleva los dos, con un apartado por tipo. Sale en su recetario membretado, con folio, código de verificación y firma.

Los parámetros van impresos

Curva base y diámetro por ojo, y en un escleral la profundidad sagital, los clearances y la zona de aterrizaje. Es lo que el laboratorio necesita para surtir.

La vigencia se imprime

Una receta de lente de contacto sin fecha de caducidad se reusa durante años. Aquí sale en el papel.

Mismo formato que su receta médica

El papel, los márgenes, el modo membretado y el membrete con cédula son los que ya configuró una vez. No hay un segundo formato que mantener.

El listado por tipo

En el historial de recetas de lentes cada renglón dice si fue de anteojos, de contacto o de las dos, con la graduación resumida de todo lo que lleva.

Verificación por QR

La óptica externa escanea el código y comprueba que la receta es auténtica, sin entrar al sistema.

De la receta a la orden

Si la venta se hace en su óptica, la graduación pasa a la cotización sin volver a teclearse. Ver la sección Óptica.

Todos sus estudios, ordenados por ojo

El expediente del paciente guarda cada OCT, cada campo visual, cada topografía y cada PDF de laboratorio — separados en ojo derecho, ojo izquierdo y ambos ojos, y agrupados por categoría. Cada tarjeta dice si ya fue interpretado y por quién.

Se ve de un vistazo qué falta

Los estudios sin interpretar quedan marcados en ámbar con su botón para hacerlo. Nada se queda esperando en una carpeta.

Sus propias categorías

El catálogo de tipos de estudio es de su especialidad: retina, glaucoma, córnea, laboratorio — y se ajusta a lo que usted pide.

No se borra por accidente

Un estudio eliminado se retira de la vista pero se conserva en el expediente, como manda la norma.

El estudio grande a un lado, su informe al otro

Al abrir un estudio se entra a la sala de lectura: la imagen ocupa dos tercios de la pantalla y se queda fija mientras usted escribe el informe al lado. Nada de dos ventanas ni de imprimir para poder verlo.

Con un botón, la inteligencia artificial redacta un primer borrador de hallazgos e impresión a partir de lo que ve en el estudio, con las cifras que lee del mapa. Queda marcado como borrador hasta que usted lo revisa y lo firma.

Queda ligado, no suelto

El informe pertenece al estudio y al paciente; al reabrirlo se edita el mismo, no se crea uno nuevo. Y viaja con la interconsulta o el resumen clínico.

Los PDF se leen dentro

Un laboratorio o un reporte externo se lee embebido, sin descargar, y también se puede abrir a pantalla completa.

Conclusión con un clic

Las impresiones más frecuentes están como chips: estudio normal, requiere seguimiento, amerita tratamiento — y el texto libre para lo demás.

La misma prueba, dos fechas, una encima de la otra

Los dos campos visuales del mismo ojo se abren superpuestos y la cortinilla corre por encima: a la izquierda del corte, la toma de julio; a la derecha, la de septiembre. El escalón nasal que apareció queda en el mismo punto de la pantalla, sin abrir dos ventanas ni imprimir nada para poder ponerlas juntas.

Hay cuatro maneras de verlo: cortinilla, lado a lado, parpadeo alternando las dos tomas, y una rejilla de dos por dos con los dos ojos y sus dos fechas. Abajo queda la serie completa del paciente y el cambio de ojo. Y entre las dos fechas el sistema escribe la distancia, porque un defecto nuevo no significa lo mismo en dos meses que en dos años.

La técnica tiene que coincidir

Un 24-2 y un 30-2 exploran rejillas distintas y sus índices no se enfrentan. Solo se emparejan tomas de la misma técnica, y si a una no se le registró queda advertido antes de sacar conclusiones.

Un solo encuadre para las dos

El zoom y el desplazamiento se aplican a las dos imágenes a la vez. Ampliar el hemicampo superior lo amplía en las dos, porque comparar con encuadres distintos no es comparar.

Los PDF del equipo también entran

La campimetría sale del perímetro en PDF. Se convierte a imagen para poder superponerla, con el mismo zoom y el mismo realce de contraste que cualquier otra toma. El archivo original no se toca.

Suba el archivo; él se clasifica solo

Arrastre el PDF o la foto y, antes de guardarlo, el sistema lo lee y propone qué estudio es, de qué ojo y de qué fecha. Usted confirma o corrige, y desde ahí mismo puede pedir la interpretación.

Se acabó el "OD u OI"

El error más común al archivar estudios es el ojo equivocado. Aquí viene propuesto desde el archivo y marcado para que usted lo confirme.

Varios a la vez

Suba el paquete completo de la consulta —topografía, fondo, laboratorio— y cada archivo se acomoda en su columna.

Usted tiene la última palabra

Lo que propone la IA queda marcado como borrador. Nada se guarda como definitivo sin que usted lo apruebe.

Los estudios llegan solos al expediente

La parte más tediosa de un expediente electrónico es meterle los estudios. Aquí hay dos caminos que no pasan por usted: el equipo los sube directo desde la computadora donde ya se guardan, y el celular los manda con un QR sin instalar nada ni iniciar sesión.

Al paciente correcto

Los archivos llegan a la ficha del paciente que corresponde, no a una carpeta que alguien tiene que ordenar después.

Al instante

Mientras el paciente sigue en el gabinete, el estudio ya está en su pantalla listo para leerse.

Y siempre a mano

Una vez dentro, el estudio se ve en la sala de lectura, se compara con los anteriores y viaja en el resumen clínico o la interconsulta.

El cobro nace en la cita, no en una libreta

Desde la ficha de la cita se abre el cobro con los servicios de esa reserva ya puestos y su precio. Se elige un descuento de los que usted autorizó, se pasa al pago y se registra en efectivo, tarjeta, transferencia u otro. Si el paciente paga con un billete, el sistema calcula el cambio.

Pago mixto

Mitad en efectivo y mitad con tarjeta se registra como un solo cobro, con los dos montos separados — no hay que inventar dos cobros.

El cambio, calculado

Escriba con cuánto paga el paciente y aparece el cambio a devolver. Si paga justo, el botón "Exacto" llena el importe.

Con su referencia

El banco, el folio de la terminal o la referencia de la transferencia se guardan junto al pago, para cuando haya que aclarar algo.

Ticket al terminar

Cobrado el importe, el ticket se imprime desde el mismo panel.

Amarrado a la reserva

El pago no queda suelto: pertenece a esa cita, con su paciente, su servicio y su fecha. Nada de "creo que ya pagó".

Lo que se hizo en la consulta, se cobra

Casi nunca se cobra solo lo que se agendó. En el mismo panel hay un buscador: escriba y agregue el estudio que acaba de hacer, el paquete que se acordó o el insumo que se usó. Aparece en "Adicionales" con su precio y entra al total sin recargar nada.

Los insumos salen del inventario

El buscador muestra la existencia real —"6 dosis disponibles"— y al terminar la cita se descuenta lo que se usó. Se cobra y se descarga en el mismo movimiento.

La fuga más común de un consultorio

El estudio que se hizo "de pasada" y el frasco que nadie apuntó. Aquí se cobran porque están a un clic, no porque alguien se acuerde.

Se puede quitar

Si se agregó por error se elimina, mientras la cita no esté pagada.

El total se actualiza al momento

La lista y el importe cambian en el acto, sin perder lo que ya se llevaba escrito en el cobro.

Al que paga la mitad hoy no se le pierde el saldo

Un cobro puede quedar en Parcial. La cita guarda su total, lo que ya se pagó y el saldo, y cada abono queda con su número, su fecha, su método y quién lo registró. Cuando el paciente vuelve, el saldo está esperando: nadie tiene que acordarse.

Tres estados, sin ambigüedad

Pagado, Parcial o Pendiente. En el listado se ve el estado de cada cita junto a su saldo, sin abrir nada.

El desglose no se discute

Total de servicios, descuento aplicado, total a pagar, pagado y saldo. Si el paciente reclama, la cuenta está a la vista.

Buscar a quien debe

El listado de pagos se filtra por estado, por método y por rango de fechas, y se busca por paciente o por número de reserva.

Cartera visible

Para el dueño, la columna de saldo es la cuenta por cobrar del negocio — no un cálculo que alguien tiene que armar a fin de mes.

Todo lo que ese paciente debe, en una sola pantalla

El punto de venta abre con la deuda completa del paciente: las citas sin pagar, el abono pendiente de sus lentes y las cotizaciones que todavía no son venta. Se pasa al carrito lo que va a pagar hoy, se agrega cualquier servicio o producto del catálogo y se cobra repartiendo el importe entre efectivo, tarjeta y transferencia.

Abonos, no todo o nada

En una orden de lentes se abona lo que traiga el paciente y el sistema muestra el saldo que quedaría después del abono.

La cotización se vuelve venta

Una cotización no suma a la deuda mientras el paciente lo piensa. Al pasarla al carrito se convierte en venta, con su fecha de vigencia a la vista.

Línea libre

Si algo no está en el catálogo, se cobra escribiendo el concepto y el monto. No hay que dar de alta un servicio para cobrar una vez.

Dos tickets cuando toca

Si el carrito mezcla consulta y óptica se cobra todo junto, pero salen dos tickets: la óptica va por separado.

Reimprimir sin buscar el papel

Los últimos tickets cobrados del paciente quedan a la mano para volver a imprimirlos.

El descuento lo decide usted, no el mostrador

Los descuentos se dan de alta una sola vez: cómo se calcula, desde cuándo y hasta cuándo, y a qué servicios se limita. A la hora de cobrar aparecen como una lista para elegir, con el monto ya calculado para esa cita. Quien cobra escoge de lo autorizado; no teclea la rebaja que se le ocurra.

Porcentaje o monto fijo

10% sobre el total o $200 de descuento. Y si la rebaja es solo de un estudio y no de toda la cuenta, se aplica por línea de servicio.

Con vigencia

Del 1 al 30 de septiembre, o sin fecha de fin hasta que usted lo apague. La promoción que caducó deja de ofrecerse sola.

Limitado a lo que usted diga

Un descuento puede aplicar solo a ciertos servicios. Si no elige ninguno, aplica a todos.

Se apaga sin borrarse

Un descuento se desactiva y desaparece de la lista de cobro, pero los que ya se aplicaron quedan registrados tal cual.

Cada rebaja que se dio, con nombre y fecha

Cada vez que se aplica un descuento queda un registro aparte que no se edita: qué día y a qué hora, en qué cita, a qué paciente, cuánto se rebajó y de qué descuento salió. Es la lista que se revisa cuando el mes no cuadra.

Con el importe exacto

No "se le hizo un descuentito": −$274.00, en la cita de María Torres del 30 de agosto, por el descuento de paciente de seguimiento.

Separado del cobro

El registro vive por su cuenta. Aunque después se corrija el cobro, la rebaja que se autorizó sigue ahí.

Y quién cobró

En el libro de cobros y en el detalle del pago aparece la persona que registró cada movimiento. Entre las dos listas se cierra el círculo.

Cuadrar el día en un minuto

Un renglón por cobro: la hora, el paciente, la referencia, si viene de una cita o de la óptica, el concepto, el método y quién lo cobró. Se filtra por rango de fechas y por origen, y arriba se ve cuánto entró en ese periodo y cuántos cobros fueron.

Contra la terminal y contra el cajón

Cada renglón dice su método —efectivo, tarjeta, transferencia u otro—, así que el corte se compara contra lo que reporta la terminal y contra el dinero que hay.

Con nombre y apellido

La columna "Cobró" dice quién registró el movimiento. No hay cobros anónimos.

Consulta y óptica, juntas o por separado

El filtro de origen deja ver solo lo de citas, solo lo de la óptica, o todo el día completo.

Y el panorama

En la vista de pagos: total recaudado, cobrado esta semana, citas con pagos y el saldo pendiente de cada paciente.

La graduación no se vuelve a teclear

Dentro de la misma nota, un componente de orden de lentes: toca "Traer graduación" y la refracción que acaba de hacer entra en solo lectura. Elige el tipo, el material, los tratamientos, el armazón de su aparador y la mica de su catálogo — y sale una cotización o una orden sin levantarse.

Se acabó el teléfono descompuesto

El error de transcribir un −0.75 como −0.25 en el mostrador desaparece: la graduación viaja del médico a la óptica sin pasar por un papel.

La venta nace en el consultorio

El paciente sale de la consulta con un precio en la mano, no con la intención de "luego preguntar". Eso es lo que convierte una refracción en una venta.

También lentes de contacto

Cambia el producto y el formulario se ajusta: pide curva base y diámetro en vez de armazón.

Con lo que hay en existencia

El buscador de armazones muestra cuántas piezas quedan de cada modelo: no se promete lo que no hay.

El sistema le dice qué mica cubre esa graduación

El mostrador no tiene que saberse la lista del laboratorio de memoria. Elige material, índice y diseño, y el buscador marca cada mica como "Sugerida" o "Fuera de rango" según la graduación del paciente — porque cada mica tiene registrado hasta qué esfera, cilindro y adición llega.

Un empleado nuevo cotiza bien el primer día

No hay que memorizar qué índice se usa para un −6.00 ni qué diseño acepta esa adición: la lista ya está filtrada.

El tratamiento incluido no se cobra dos veces

Si la mica ya trae antirreflejante, se marca "Incluye: Antirreflejante" y no se suma. Solo se cobra lo que la mica no traiga.

Con el armazón del paciente, también

Si trae su propio armazón se escribe la descripción y se cotiza solo la mica y el montaje.

Cotización o venta, en el mismo paso

El mismo formulario termina en "Cotizar" —con su vigencia en días— o en "Crear orden directa" si el paciente ya dijo que sí.

Y lo que se venda de pasada

Un líquido, un estuche o unos lentes de contacto se agregan como conceptos adicionales, tomados del inventario o como renglón libre.

Dónde va cada trabajo, sin llamarle al laboratorio

Todas las órdenes en un tablero de cinco columnas: Cotización, Por surtir, En laboratorio, Listo para entregar y Entregado. Se arrastra la tarjeta de una columna a otra y el estatus cambia. Arrastrar una cotización a "Por surtir" la convierte en orden de verdad.

O como lista, si prefiere

La misma información en tabla, con pastillas por estatus y sus conteos, filtros, columnas a elegir y exportación a Excel.

Mover varias a la vez

Marque las órdenes que llegaron del laboratorio y cámbielas todas de estatus en un movimiento.

Con fecha prometida

Cada orden guarda a qué laboratorio se mandó y para cuándo se prometió. Cuando el paciente llama, la respuesta está en pantalla.

Entregar hace más que cambiar el color

Al pasar una orden a Entregado se descuenta el armazón y cada producto del inventario, y queda la fecha de entrega.

La cotización se va con el paciente, no se queda en el mostrador

Un botón y la cotización sale por WhatsApp con el PDF adjunto, por correo o impresa. Lleva la graduación, la mica, el armazón, el desglose y el total. Y lleva fecha de vigencia: el sistema avisa al mostrador si está a punto de mandar algo ya vencido.

El "déjame lo pienso" con precio por escrito

La mayoría de las ventas de óptica se pierden porque el paciente se va sin nada en la mano. Aquí se va con la cotización en el teléfono.

Se corrige el teléfono de paso

Si el número guardado está mal, se escribe el bueno al enviar y queda corregido en el expediente, no solo en ese envío.

Vigencia real

Los días de vigencia se ponen al cotizar. Pasada la fecha, la cotización se marca como vencida y hay que volver a precio de hoy.

Es una acción del mostrador

El envío se dispara a mano, no automático: así se manda cuando conviene y no cada vez que alguien guarda algo.

Anticipo hoy, el resto cuando recoge

Así se vende en una óptica y así funciona aquí. Cada abono queda con su fecha, su método, su nota y su recibo, y arriba siempre se ven el total, lo pagado y el saldo. Cuando el saldo llega a cero, la orden lo dice sola.

Recibo por cada abono

El paciente se lleva comprobante del anticipo, no una anotación en un cuaderno.

Estado de cuenta imprimible

Todos los movimientos de esa orden en una hoja, para cuando alguien pregunta "¿cuánto llevo pagado?".

El saldo viaja al punto de venta

Lo que resta de una orden de lentes aparece entre lo que ese paciente debe cuando se le cobra cualquier otra cosa.

Nada se entrega por error

Con la orden abierta se ve el saldo antes de entregar. Se sabe a quién hay que cobrarle antes de darle sus lentes.

La lista del laboratorio, tal como se la mandaron

No hay que capturar cientos de precios. Se sube el .xlsx del laboratorio sin reacomodar nada: el sistema lee las hojas Monofocal, Bifocales, Progresivo y Ocupacional, ignora el resto, y saca de los encabezados la gama (Normal / Premium) y la familia (Flat Top, Blenden, Semiterminado). Primero muestra una previsualización que no guarda nada.

El precio de venta lo calcula solo

Las listas del laboratorio traen costos, no precios. Gbook aplica su margen y su IVA sobre (costo de laboratorio + costo de servicio) — la misma cuenta de su hoja de cálculo.

Cuando el laboratorio sube costos

Se vuelve a importar el archivo nuevo y todos los precios se recalculan. Es la diferencia entre una tarde de trabajo y dos minutos.

Cada rango, su renglón

Una misma mica cuesta distinto según la graduación. El sistema respeta esos rangos, y por eso después puede decir cuál "cubre" al paciente que tiene enfrente.

Y si su laboratorio usa otro formato

Hay una plantilla CSV de columnas fijas donde solo el nombre es obligatorio. Y siempre se puede dar de alta una mica a mano.

Lo que está en el aparador, contado de verdad

Armazones y lentes de contacto viven en el inventario, con existencias por sede, costo, precio y punto de reorden — y los lentes de contacto además con su caducidad. Al pasar una orden a Entregado, el armazón y cada producto ligado se descuentan solos.

Deja de perderse mercancía

Entre el aparador y la entrega es donde se va el inventario de una óptica. Aquí la salida la genera la entrega, no la buena memoria de alguien.

El cotizador solo ofrece lo que hay

Al buscar armazón se ve cuántas piezas quedan de cada modelo, así que no se promete lo que ya se vendió.

Caducidad en lentes de contacto

Las cajas tienen fecha. El inventario la guarda y la muestra, para sacarlas antes de que se venzan.

Punto de reorden

Cada modelo tiene su mínimo. Cuando las existencias caen por debajo, se ve a simple vista en la lista.

Su margen, sus laboratorios, sus tratamientos

La óptica se configura una vez y trabaja sola. El margen y el IVA con los que forma el precio —con el ejemplo calculado en pantalla para que el número no sea abstracto—, sus laboratorios, y el catálogo de tratamientos con precio.

Incluido no se cobra

Si la mica que se eligió ya trae antirreflejante, el sistema lo marca como incluido y no lo suma. Si no lo trae, cobra el precio que usted puso. Es como cotiza una óptica de verdad.

Sus propias opciones

A las listas base —materiales, índices, diseños, usos— se les agregan las suyas. Las base no se pueden quitar, para que el catálogo siga siendo comparable.

El precio sigue siendo suyo

La fórmula llena el precio al importar, pero cada mica se puede editar a mano cuando haga falta.

Un tratamiento se apaga, no se borra

Si deja de ofrecer el polarizado, se desactiva y desaparece del cotizador; las órdenes que ya lo llevaban no cambian.

Un inventario que ya viene armado para oftalmología

No abre una tabla vacía que alguien tiene que diseñar. Abre sus categorías: Intravítreos (Anti-VEGF), Lentes intraoculares, Viscoelásticos, Colirios y gotas — además de Medicamentos, Material de curación, Consumibles e Instrumental. Y si tiene óptica, también Armazones, Lentes de contacto, Líquidos y Accesorios.

Se siembran según su especialidad

Las de oftalmología aparecen solo si su cuenta es de oftalmología; las de óptica, solo si vende lentes. Nadie ve categorías que no le sirven.

Y son suyas

Se renombran, se reordenan y se agregan las que le falten desde la misma pantalla.

Cada categoría, su bodega

Al entrar se ve solo lo de esa categoría, con su buscador y sus filtros. Nadie navega 146 renglones para encontrar un viscoelástico.

Dar de alta un insumo sin capturar nada

Un botón, "Cargar preset", y ahí está su farmacia: Bevacizumab, Ranibizumab, Aflibercept, Brolucizumab, Faricimab, Ozurdex, triamcinolona, LIO monofocal, tórico y multifocal, viscoelásticos, tropicamida, fenilefrina, proparacaína, moxifloxacino, latanoprost, sutura 10-0, cuchillete, blefarostato… El preset llena nombre, categoría, unidad, caducidad y si el frasco rinde dosis. Usted solo pone el precio.

Por eso no se abandona

El inventario que hay que capturar a mano se muere en la primera semana. Este arranca con el catálogo de su especialidad ya escrito.

Nada es dogma

Cuántas dosis rinde un frasco depende de su protocolo. El preset propone lo típico y usted lo cambia.

También lo suyo

Foto del producto, SKU, marca, modelo y color — lo que hace falta para un armazón o para un equipo. Y el proveedor, para saber a quién pedirle.

Cobrable o no

Un insumo marcado como cobrable genera cargo en la cuenta de la cita al usarse. La gasa no; el Bevacizumab sí.

Un frasco no es una inyección

Un frasco de Bevacizumab de 100 mg/4 ml rinde seis dosis. Si el inventario cuenta frascos, sus números no significan nada. Aquí el ítem se marca como fraccionable y se dice cuántas dosis rinde: a partir de ahí las existencias se llevan en dosis, y el listado muestra el desglose — 4 frascos + 2 dosis.

El costo por inyección, de verdad

Deja de ser una estimación de servilleta. Si el frasco cuesta $4,800 y rinde 6, cada aplicación cuesta $800 — y eso es lo que se compara contra lo que cobró.

Se sabe cuándo pedir

El punto de reorden también se pone en dosis. Le avisa cuando quedan pocas aplicaciones, no cuando queda medio frasco.

Aplica a más que el anti-VEGF

La triamcinolona, un colirio que se reparte, cualquier presentación sellada que en la práctica rinde varias veces.

Sale primero el que caduca antes

Un ítem controlado por lote pide número de lote y fecha de caducidad en cada entrada. Al consumirse, el sistema no toma el primero que encuentra: toma el lote que vence más pronto. Y cada lote lleva su existencia, su sede y su estado — Vencido, Por caducar o con existencia.

Deja de tirar producto

El anti-VEGF y los viscoelásticos caducan. Con el consumo ordenado por caducidad, lo que se vence es la excepción, no la costumbre.

Qué lote se le puso a quién

Cada salida guarda el lote, la cita y el paciente. Si el fabricante retira un lote, usted sabe exactamente a quién llamar.

Por sede

Lo que hay en Polanco no se confunde con lo que hay en Satélite. Cada lote vive en su almacén.

Se avisa antes

Los lotes por caducar se marcan en la lista y suman a la insignia de caducidad del encabezado — hay tiempo de usarlos.

El conteo se cuadra escribiendo lo que contó

Cuatro tipos de movimiento y ya: Entrada cuando llega la compra, Salida / consumo, Ajuste cuando el conteo físico no coincide y Merma / caducidad cuando algo se echó a perder. Cada uno pide solo lo que necesita.

Sin restas mentales

En un ajuste no se captura la diferencia: se captura lo que hay. El sistema hace la cuenta y deja el movimiento con su motivo.

Con costo y referencia

Cada entrada guarda su costo unitario y el número de factura. Es lo que después permite saber cuánto vale lo que tiene guardado.

La merma es su propio tipo

Lo que se tiró por caducidad no se disfraza de consumo. Se ve aparte, que es justo el número que un dueño quiere bajar.

Todo movimiento tiene autor

Quién lo registró, cuándo y por qué. El inventario que nadie puede explicar es el que nadie cree.

Cada servicio sabe qué consume

Se define una vez: una inyección intravítrea gasta una dosis de anti-VEGF, una aguja, una jeringa, dos gotas de anestésico y —si se usa— un blefarostato. Al finalizar la cita, todo eso se descuenta del inventario sin que nadie lo apunte.

Esto es lo que hace real un inventario

Si el consumo depende de que alguien lo registre, a los dos meses no cuadra. Aquí lo genera el acto que ya ocurre: terminar la cita.

Ítem fijo o "a elegir"

La aguja siempre es la misma. El anti-VEGF depende del paciente: la receta pide "uno de la categoría Intravítreos" y se resuelve al aplicarlo.

En unidades o en dosis

Dos gotas de proparacaína y una dosis de Bevacizumab se expresan como son, no forzados a "piezas".

Y define qué se cobra

Cada renglón puede seguir la configuración del ítem o forzarla. El anestésico no se cobra; el fármaco sí.

Lo opcional se pregunta

Un insumo marcado como opcional no se descuenta solo: queda pendiente para que alguien confirme si se usó.

El sistema pregunta en vez de adivinar

Cuando la receta dice "a elegir de una categoría" —¿qué anti-VEGF se aplicó?, ¿qué lente intraocular se puso?— y hay más de una opción con existencia, la cita deja un pendiente. Lo mismo si no alcanzó la existencia. Nadie inventa un dato para que el número cuadre.

Con quién y en qué cita

Cada pendiente trae su reserva, su paciente y su servicio. Se resuelve eligiendo el ítem y tocando "Aplicar".

Si había una sola opción, ni pregunta

Cuando la categoría tiene un único ítem con existencia, lo descuenta y ya. El pendiente aparece solo cuando de verdad hace falta decidir.

Se ve desde la portada

El contador de pendientes vive en el encabezado del inventario. No es una bandeja que hay que acordarse de revisar.

La cita no se detiene

Que falte existencia no bloquea nada: el paciente se atiende, y la cuenta del inventario se aclara después.

Lo que usó, apuntado donde ya está escribiendo

Dentro de la nota clínica hay una sección de insumos aplicados. Se busca, se marca y se sigue con el paciente: el buscador muestra cuánto queda de cada cosa —con aviso si está bajo— y abajo se acumula el subtotal de insumos, que se va derecho al cobro de la cita.

No es otro sistema

Es una sección más de la nota, entre el diagnóstico y el plan. Nadie tiene que abrir el inventario al terminar el día para "ponerse al corriente".

Con la existencia enfrente

Si quedan tres dosis, se ve al momento de elegirla. La sorpresa de "ya no había" deja de ocurrir en el gabinete.

Cobra lo que debe cobrar

Lo marcado como cobrable suma al subtotal; lo demás dice "sin cobro" y solo descuenta. El médico no tiene que acordarse de cuál es cuál.

Y va con la receta del servicio

Lo que el procedimiento ya consume por definición se descuenta solo. Esta sección es para lo que se salió del guion.

La lista de compras se arma sola

Cada ítem tiene su punto de reorden. Al caer a ese nivel se marca como Bajo, y el encabezado lleva la cuenta: "3 bajo stock", "2 caducidad". Los filtros dejan ver justo eso — solo lo bajo, solo lo vencido, solo lo que está por caducar — y de ahí sale el pedido de la semana.

Antes de que falte

El punto de reorden se pone por ítem, en su unidad real. Avisa cuando quedan dos aplicaciones, no cuando ya no hay ninguna.

Con proveedor

Cada ítem sabe a quién se le compra, y el directorio de proveedores guarda su teléfono y su correo. El pedido se hace sin buscar en el celular de nadie.

La tabla, a su gusto

Se eligen y ordenan las columnas: existencias, reorden, caducidad, proveedor, SKU, estado, fecha de alta. Cada quien ve lo que usa.

Y se limpia sin borrar

Lo que dejó de manejar se desactiva —de a uno o en lote— y sale de las listas, pero su historial de movimientos sigue ahí.

Un espacio no es una persona

Lo que se agenda es el espacio: el Consultorio 1, la Sala de OCT, el Láser YAG, el Quirófano. Eso es lo que tiene horario y lo que no puede recibir a dos pacientes a la misma hora. Las personas son la otra dimensión: por eso una cita guarda dónde ocurre y con quién.

Dos médicos, un consultorio

Cuando dos doctoras comparten el mismo consultorio, no hay que inventar dos agendas para ver la disponibilidad de cada una. Es el mismo espacio, con dos personas que atienden en él.

Y el equipo también se agenda

El OCT, el campímetro o el láser son espacios con agenda propia: se reservan, se bloquean por mantenimiento y no se empalman.

Sede → espacio → persona

Tres niveles y ya. Sin esa separación, las estadísticas por médico y el filtro por doctora no existen — el consultorio no identifica a nadie.

Un espacio se da de alta en cuatro pasos

Nada de un formulario de treinta campos. Cuatro bloques numerados: quién es —nombre, departamento, foto, si está activo y si se puede reservar desde su sitio web—, qué se hace aquí y quién atiende, su horario y las conexiones externas.

El nombre lo dice todo

"Consultorio 1", "Sala de OCT", "Quirófano". No es el nombre de un médico: es el lugar o el equipo que se está reservando.

Se apaga sin borrarse

Un espacio inactivo desaparece de la agenda y del sitio web, pero conserva su historial de citas. La sala en remodelación no se elimina.

Reservable o no

Un interruptor decide si los pacientes pueden reservar ese espacio desde su sitio web. El quirófano normalmente no; el consultorio sí.

Con su foto

El espacio puede llevar imagen — y si no, se muestran sus iniciales. En el sitio web es lo que el paciente ve al elegir.

Qué se hace aquí y quién lo atiende

Cada espacio guarda qué servicios ofrece —el quirófano hace cirugías, el OCT hace estudios— y quién atiende en él. Ese segundo dato empieza en "Todos": cualquiera del equipo puede agendarse ahí hasta que usted decida acotarlo.

Sin matrices que mantener

Muchos sistemas obligan a declarar quién puede entrar dónde antes de poder agendar nada. Aquí eso es opcional: se configura el día que haga falta.

Se edita desde los dos lados

Es el mismo dato que "Espacios donde atiende" en el perfil de cada persona. Se toca donde sea más cómodo y queda igual.

Los servicios filtran la agenda

Al crear una cita, elegir el espacio ya recorta la lista de servicios posibles. Menos opciones, menos errores de recepción.

Cada espacio con su horario

Día por día: qué días abre, de qué hora a qué hora y su descanso. El OCT de 9 a 14, el quirófano solo martes y jueves, el consultorio hasta las 18:00 con hora de comida. La agenda solo ofrece huecos dentro de eso.

Sin teclear siete veces

Se llena un día y se copia a todos los activos. Y si la clínica ya tiene su horario general, un botón lo trae tal cual.

El descanso no es un hueco

La hora de comida o el tiempo de dilatación dejan de ofrecerse al agendar. Nadie tiene que acordarse de esquivarlos.

Pero sin camisa de fuerza

Si llega una urgencia fuera de horario, se agenda igual: el sistema avisa, no bloquea.

Y encima van los bloqueos

El congreso, las vacaciones o el mantenimiento del equipo se marcan aparte, sin tocar el horario de siempre.

"El consultorio abre todos los días, pero yo vengo martes y jueves"

Un interruptor —"Horario propio"— resuelve el caso más común de una clínica con varios médicos. Apagado, la persona atiende en el horario de los espacios donde está asignada. Encendido, pone sus días y sus horas, y la disponibilidad real pasa a ser la intersección de las dos.

Heredar es el default

Quien no configure nada sigue funcionando como siempre. El horario propio es para quien lo necesita, no un trámite para todos.

Cada quien el suyo, o el administrador

La persona lo captura desde su perfil si tiene el permiso; si no, lo administra la cuenta y ella lo ve en solo lectura.

Con sus descansos

El horario de la persona también admite descanso, y el sistema deja de ofrecer esos huecos.

Y sirve para reservar en línea

Si activa que el paciente elija con quién se atiende, los horarios que el sitio web ofrece son los de esa persona en ese espacio.

Su papel en el equipo, en una pantalla

Desde su propio perfil: si atiende pacientes en esta cuenta, en qué espacios, y su color en la agenda — con la vista previa de cómo se verá su cita antes de guardarlo.

El color hace legible una agenda compartida

Con tres médicos en cuatro columnas, el color y las iniciales son lo que permite leer el día de un vistazo, sin abrir nada.

Quien no atiende, no estorba

La recepcionista o el administrador apagan "Atiende pacientes" y dejan de aparecer como opción al agendar. Siguen usando el sistema, pero no son una agenda.

Y el administrador puede hacerlo por ellos

Desde Usuarios se edita lo mismo para cualquier persona del equipo, sin pedirle que entre a configurarlo.

La recepcionista agenda y cobra; el expediente no lo abre

Tres tipos de acceso —Full access, Staff administrativo y Staff médico— y encima, permisos finos por área: Agenda, Pacientes, Expediente clínico, Recetas, Ventas, Inventario, Estadísticas y Óptica. Cada módulo con sus interruptores.

Hasta qué notas puede abrir

En Expediente clínico se puede decidir, plantilla por plantilla, cuáles puede abrir cada médico del equipo. No todos tienen que ver todo.

Estadísticas de uno mismo

Un médico puede tener acceso a Estadísticas viendo solo sus propias cifras: sus citas, sus notas, sus recetas. El panorama de la cuenta se queda con quien lo administra.

Cada quien con su usuario

Nadie comparte contraseña. Es lo que hace que la bitácora de accesos del expediente signifique algo cuando alguien pregunta quién vio qué.

Ver el calendario nunca se quita

Hay permisos que no tiene sentido apagar. Ese aparece marcado y bloqueado, para que nadie se quede sin poder trabajar por un descuido.

Dos consultorios, una sola cuenta

Las sedes se dan de alta con su dirección en el mapa, su teléfono, cuál es la principal y cuáles están activas. A partir de ahí, cada cita, cada existencia de inventario y cada cobro saben en qué sede ocurrieron.

Los espacios viven en su sede

El Consultorio 1 de Polanco y el de Satélite son espacios distintos, con horarios distintos. La agenda se filtra por sede.

El inventario también

Lo que hay en Polanco no se confunde con lo que hay en Satélite: las existencias y los lotes se llevan por sede.

Y el corte del día

Los cobros traen su sede, así que el dinero de cada consultorio se cuadra por separado sin sacar cuentas aparte.

Si solo tiene una

No estorba: quien trabaja en un solo consultorio nunca ve el selector de sede.

El sistema informa; solo estorba cuando debe

Un selector en la agenda —"Ver agenda de"— elige a una persona y pinta sobre las columnas de sus espacios las horas en que no atiende. Al crear la cita, si esa persona está fuera de su horario, el selector lo dice en gris: "No atiende a esa hora según su horario". Y aun así deja agendar.

La única regla dura

Una misma persona no puede quedar en dos citas a la misma hora, aunque sean espacios distintos. Eso sí se rechaza — porque es imposible, no inconveniente.

Lo demás es un aviso

Fuera de horario, en descanso o en un día que no viene: se avisa y usted decide. Un sistema que bloquea lo razonable termina siendo el sistema que nadie usa.

Los bloqueos también son de personas

Un congreso se bloquea para las personas que van, no solo para los consultorios. Aparece en la columna de sus espacios, marcado aparte.

La trama es fondo, no una cita

Se ve por debajo de todo y no se puede tocar. Es contexto mientras agenda, no un elemento más que estorbe.

Tres controles para toda la información

Arriba, siempre: el periodo, los filtros y exportar. Elija el mes, acote a una sede o a una doctora, y las seis pestañas se recalculan con eso. El interruptor "Comparar con el periodo anterior" pone debajo de cada cifra cuánto cambió.

Una pregunta, muchas respuestas

"¿Cómo nos fue?" cambia por completo si es de la clínica, de una sede o de un médico. Aquí es el mismo tablero con dos clics distintos.

Cada quien ve lo suyo

Quien administra la cuenta ve todo. Un médico con permiso ve solo sus propias cifras: sus citas, sus notas, sus recetas. Nadie mira los números de otro sin que usted lo decida.

Resumen ejecutivo en una hoja

Un solo archivo con todas las cifras clave del periodo — para el contador, el socio o para archivarlo. Y cada tabla se baja aparte en CSV.

El origen de la cita, también

Se puede separar lo que entró por mostrador, por el sitio web o por WhatsApp. Es cómo se sabe si el sitio web está sirviendo de algo.

Cómo le fue al mes, sin sacar cuentas

Cuatro cifras grandes y una línea de apoyo. Cuántas citas hubo, cuántas se atendieron, qué porcentaje no se presentó y cuánto se cobró — cada una con su comparación contra el periodo anterior. Debajo: canceladas, pacientes únicos, ocupación, facturado, por cobrar y fuga.

La fuga es el número incómodo

Lo que se dejó de ganar en citas canceladas y en pacientes que no llegaron, en pesos. Casi nadie lo mide, y es lo que justifica los recordatorios por WhatsApp.

Ocupación real, no inventada

Se calcula contra el horario de cada espacio menos sus bloqueos: 412 horas agendadas de 604 disponibles. No contra una capacidad teórica que nadie tiene.

A qué horas se llena

El mapa de día y hora dice cuándo hay presión y cuándo el consultorio está vacío. Es con lo que se decide mover un horario o abrir un turno.

Y qué equipo está ocioso

Si el láser está al 22% y el consultorio al 84%, la respuesta no es contratar: es mover servicios de lugar.

Una fila por persona, trece columnas

Cuántas citas tuvo cada quien, cuántas atendió, su porcentaje de ausencias, pacientes nuevos, lo que facturó y lo que se le cobró — y del lado clínico: cuántas notas firmó, la calidad promedio de esas notas, cuánto dura su consulta, cuántas recetas emitió y su calificación de los pacientes. La misma tabla existe por espacio.

Administrativo y clínico en la misma fila

Un médico que factura mucho pero deja notas de calidad 74 y consultas de 26 minutos cuenta una historia distinta al que factura igual en 18. Eso no se ve en un ERP.

Es la conversación de fin de mes

Con datos en lugar de impresiones. Y con la persona, no con el consultorio — que en una clínica compartida no identifica a nadie.

Semana típica

En qué días y a qué horas trabaja realmente cada quien. Sirve para repartir la carga sin adivinar.

Y por espacio

La misma tabla contestando la otra pregunta: qué consultorio, qué gabinete y qué equipo produjeron qué.

Precio de lista contra precio real

Cuánto vendió cada servicio, cuántas veces, qué porcentaje del ingreso representa — y las dos columnas que importan: precio de lista y precio efectivo, que es lo que de verdad entró después de descuentos.

Cuánto se está regalando

Diez por ciento del valor bruto se fue en descuentos. Con la lista de promociones aplicadas al lado, se ve exactamente en qué.

El servicio que llena no es el que paga

Cincuenta y dos consultas producen menos que seis cirugías. Verlo así cambia cómo se reparte la agenda.

De la nota a la orden

Cuántos estudios y procedimientos se ordenaron en consulta y cuántos se hicieron de verdad. La diferencia es dinero que se quedó en el camino.

Y quién vende qué

La tabla de servicio × persona cruza las dos cosas: qué hace cada médico, no solo cuánto.

Quiénes vuelven, y quiénes dejaron de volver

Cuántos pacientes activos tiene de verdad —los que vinieron en los últimos doce meses—, cuántos se registraron este mes, qué proporción es recurrente y cada cuánto vuelven. Con su pirámide de edad y sexo y el canal por el que llegaron.

Una lista de llamadas, no una gráfica

Crónicos sin visita en seis meses: glaucoma, retinopatía diabética, degeneración macular. Con nombre, diagnóstico, cuándo vinieron por última vez y quién los atendía. Es lo que se baja en CSV y se le entrega a recepción.

Sirve para el paciente y para el negocio

Un glaucoma que lleva siete meses sin control es un riesgo clínico antes que una consulta perdida. Las dos cosas se arreglan con la misma llamada.

De dónde llegan

Si el 61% viene por recomendación y el 26% del sitio web, ya sabe dónde poner su esfuerzo — y dónde no.

Cobertura del expediente

Qué proporción de sus pacientes activos tiene antecedentes, alergias y datos completos. Es lo que se revisa antes de una auditoría.

Cuánto entró, cuánto falta y desde cuándo

Lo cobrado en el periodo, lo facturado, la tasa de cobranza y el ticket promedio. Los cobros repartidos por método, por hora del día, por día de la semana, por origen y por sede. Y la cartera pendiente con su antigüedad.

Cobrar no es facturar

Se factura $531 mil y se cobra $486 mil: la diferencia es la cartera. La tasa de cobranza es el número que dice si el mostrador está haciendo su trabajo.

Deuda con edad

No es lo mismo deber $1,266 de hace tres días que $9,500 de hace dos meses. La antigüedad separa lo normal de lo que hay que perseguir.

Con nombre y cita

Cada renglón de la cartera trae el paciente, la fecha, el servicio y quién lo atendió. Se exporta y se llama.

Por método, contra la terminal

Tarjeta, efectivo y transferencia por separado — lo que se compara contra el estado de cuenta y contra el dinero del cajón.

Su práctica, medida

Esto es lo que ningún sistema administrativo le da. Cuántas notas firmó y en cuánto tiempo, la calidad promedio de lo que escribe, cuánto dura su consulta, qué proporción cumple NOM-004, cuántos borradores dejó abiertos. Y las tablas: qué diagnostica más, qué receta para cada cosa, qué criterios de calidad falla y qué plantillas usa.

Diagnóstico → medicamento

Lo que usted receta para cada diagnóstico, con qué frecuencia y por qué vía. Es su propio criterio, escrito. Sirve para enseñarle a un residente y para revisar si cambió sin darse cuenta.

Qué le falla a sus notas

No "su calidad es 87": 41% de sus notas no llevan plan de seguimiento. Un criterio concreto que se puede arreglar mañana.

Los borradores se ven

Siete notas abiertas sin firmar. En una auditoría eso es un hallazgo; aquí es un número en pantalla que se puede llevar a cero.

Y cuánto le está ayudando la IA

Qué proporción de sus notas se dictó o se redactó con asistencia, y en qué funciones. Para saber si vale la pena, no por curiosidad.

Cuatro números que deberían ir bajando

Aparte del periodo que esté viendo, hay un bloque que siempre mira los últimos 90 días: la cartera pendiente, los borradores abiertos, los pacientes en riesgo y las órdenes sin cita. No son cifras de resultado: son deudas de la operación.

La tendencia dice más que el número

Siete borradores abiertos no significan nada solos. Siete después de haber tenido cuarenta significa que el equipo se ordenó.

El que sube, avisa

Si los pacientes en riesgo llevan tres meses creciendo, alguien dejó de llamar. Se ve antes de que se note en los ingresos.

Con cuánta anticipación reservan

Si una de cada cinco citas se agenda el mismo día, la agenda no se puede planear — y ese es el dato que lo prueba.

Por qué cancelan

Los motivos registrados separan lo que no depende de usted de lo que sí. "Sin motivo registrado" también es información: falta disciplina al cancelar.

No hay nada que activar

La primera vez que abre iGalenus en un aparato, el navegador le pregunta una sola vez si acepta avisos. Dice que sí y ya está: desde ese momento los recibe ahí. No hay ajuste que buscar, ni una casilla escondida en una pantalla de configuración.

Aparato por aparato

Puede tener los avisos encendidos en su teléfono y apagados en la computadora de recepción. Cada equipo decide por su cuenta, porque no todos están en las mismas manos.

El interruptor es para apagarlos

En Notificaciones hay un control, «Avisos en este equipo», que existe solo por si quiere silenciar ese aparato. Encenderlos no requiere pasar por ahí.

Se repara solo

Si el navegador renueva su registro —cosa que hace cada tanto por su cuenta—, el sistema lo vuelve a tomar la siguiente vez que usted entra. Usted nunca se entera.

Con la app cerrada

Los avisos llegan aunque no tenga iGalenus abierto, y aunque el teléfono esté bloqueado. No hace falta dejar una pestaña viva.

Sabe con qué se va a encontrar mañana, antes de dormir

Cada noche, quien tenga atenciones al día siguiente recibe un aviso con cuántas son y a qué horas exactas. Nada de abrir la agenda para enterarse: llega solo, terminada la jornada, a la hora local de su consultorio.

Horas exactas, no un resumen

Lista los horarios uno por uno. Si son más de doce, muestra los primeros y resume el resto: el aviso tiene que leerse de un vistazo.

Solo a quien le toca

El aviso va a la persona asignada a cada atención, no al consultorio. Si usted no tiene nada mañana, no recibe nada.

Un toque y está en el día correcto

Al tocarlo se abre la agenda ya parada en el día siguiente, no en hoy.

La hora de su consultorio

Se calcula con la zona horaria de la cuenta, no la del servidor. Un consultorio en otro huso lo recibe a su propia hora.

Su día cambia y usted se entera en el momento

Llega un paciente sin cita y se le agenda. Otro cancela. A un tercero lo mueven de hora. Sin avisos, esas tres cosas las descubre al volver a mirar la agenda —o cuando alguien no llega. Aquí le llegan al teléfono en cuanto ocurren.

Le agendan una atención para hoy

El paciente que llega al mostrador sin cita. En cuanto queda asignado a usted, lo sabe, con la hora y cuántas lleva en el día.

Le cancelan una

Con las horas que le quedan libres. Si era la última del día, se lo dice.

Se la asignan o se la quitan

Cuando una atención cambia de manos, se avisa a los dos: a quien la recibe y a quien deja de tenerla. Nadie se queda esperando a un paciente que ya no es suyo.

La reprograman

Con la hora anterior y la nueva, para que vea el movimiento completo.

Y quién la movió

Distingue si el cambio lo hizo el consultorio o el propio paciente desde su enlace de WhatsApp. No es lo mismo un ajuste de mostrador que un paciente que se reacomoda solo.

Nunca de lo que usted acaba de hacer

Si es usted quien agenda, cancela o mueve la cita, a usted no le llega nada. El aviso es para enterarse, no para confirmarle lo que ya sabe.

Un aviso se lee sin desbloquear el teléfono

Ese es el punto de partida del diseño. El teléfono queda sobre el escritorio, boca arriba, y cualquiera que pase lee lo que aparece en la pantalla. Por eso el aviso lleva la hora y el conteo, y nada más: quien necesita saber de quién se trata abre la agenda, que sí pide identificarse.

No es una limitación técnica

El aviso podría llevar el nombre. Se decidió que no lo lleve.

El detalle está a un toque

Al tocar el aviso se abre la agenda en el día correcto, ya dentro del sistema y con su sesión.

Cifrado en el camino

El contenido viaja cifrado de extremo a extremo hasta el aparato. Ni Google ni Apple pueden leerlo.

Se apaga por aparato

Si un equipo está en un mostrador a la vista de todos, se le apagan los avisos a ese equipo sin afectar a los demás.

Enseñarle la catarata, en vez de nombrársela

El diagnóstico que acaba de escribir en la nota abre el modelo por el lado correcto. El cristalino se vuelve ámbar, aparece el ojo sano al lado y los dos haces de luz corren a la vez: en uno los rayos se cruzan justo sobre la retina, en el otro se dispersan antes de llegar. El paciente entiende en diez segundos lo que no entiende en diez minutos de explicación.

Diecinueve enfermedades, tres estadios cada una

Catarata, glaucoma, desprendimiento, degeneración macular, retinopatía diabética, queratocono, pterigión, ojo seco, ptosis y diez más.

Se abre desde el diagnóstico

El código CIE-10 de la nota decide qué se representa. Si el código no tiene equivalente honesto en el modelo, el botón no aparece: enseñar lo parecido no es enseñar lo suyo.

Sin internet

El modelo se genera por código en el navegador y el motor 3D lo servimos nosotros. En un consultorio sin señal funciona igual.

Ver la evolución

Un botón recorre leve, moderado y avanzado sin tocar nada: es lo que va a pasar si no se hace nada.

Después del tratamiento

En las que se puede representar, el modelo muestra el resultado: la catarata con su lente intraocular ya implantada.

En la consulta se pilota

Aquí se reproduce solo. En el consultorio el médico gira el ojo, aparta capas, aísla lo afectado y dibuja encima con el dedo.

La misma calle, por los dos ojos

El desenfoque, el tinte ámbar, la pérdida de contraste y los halos alrededor de las luces no son un efecto decorativo: salen de los parámetros con los que está descrita cada enfermedad y cada estadio. El acompañante que lleva años oyendo «es que no veo bien» lo ve por primera vez.

Cuatro escenas

Una calle, la propia consulta, un optotipo y una escena nocturna — la que peor llevan las cataratas.

Una sola implementación

La catarata que enseña en consulta y la que ve la hija en casa salen del mismo código. Si se duplicara, acabarían siendo distintas.

Del lado del paciente

Se ve junto al modelo, no en su lugar: la anatomía explica el porqué y la simulación explica el cómo se vive.

Se lo lleva a casa, y en casa lo ve la familia

Al terminar la explicación se imprime una hoja con la vista del modelo tal y como quedó en pantalla, el nombre de la enfermedad, las estructuras que se ven y un código QR. En casa, un familiar lo escanea y la cámara de su teléfono le enseña su propio salón a través del ojo del paciente. Ese salto —de una calle cualquiera a la casa donde vive— es lo que convierte un dato clínico en algo que se entiende.

El QR no pide contraseña

Porque la página no lleva ni un dato del paciente: solo «catarata, moderada». Obligar al familiar a registrarse para ver un efecto visual no protege nada.

Se imprime o se guarda en PDF

Desde el mismo visor, sin salir de la consulta.

Solo cuando hay algo que simular

Si no se representó ninguna enfermedad, el bloque del QR no se imprime.

Sepa cómo se sintió el paciente

Cuando la cita pasa a "Finalizado", el paciente recibe por correo o WhatsApp una encuesta breve que usted diseñó: qué preguntas, para qué servicios. Responde en un minuto desde el celular y la calificación se suma a sus estadísticas, por médico y por servicio.

Su página, con citas que se agendan solas

Una página pública con su nombre, sus servicios y su horario real. El paciente elige el servicio, ve solo los huecos libres, deja lo que usted le pida antes de la cita (una identificación, un estudio previo, una pregunta) y, si usted lo activa, paga con tarjeta en ese momento.